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Acton Institute: “Las sociedades no florecen y las personas no salen de la pobreza sin crecimiento"

“Hagan el bien, eviten el mal”. Así resume el economista y académico Samuel Gregg, director de investigación del Acton Institute en Estados Unidos, el núcleo del mensaje que intentó transmitir a empresarios chilenos la semana pasada, cuando fue el orador principal de la cena aniversario del Instituto Libertad y Desarrollo, dictó una conferencia en la Universidad de los Andes y se reunió con representantes de la Sofofa.

“Las empresas hacen contribuciones indispensables al bienestar de la sociedad”, defiende Gregg. “El desafío para los empresarios es explicar esto a las grandes audiencias, pero también estar conscientes de que cada vez que una empresa se involucra en un escándalo se desacredita lo que estamos intentando decir”.

- ¿Y hacer autocrítica?

- Si uno habla con emprendedores y hombres de negocios, están entre los primeros en reconocer los problemas en sus empresas. Otra cosa es explicar mejor cómo lo que hacen no sólo los beneficia a ellos, sino a sus empleados y consumidores. Los negocios tienen una historia muy buena que contar, pero ahora no son muy buenos contándola.

- ¿Qué lección se puede rescatar de un escándalo como el de la brasileña Odebrecht?

- Sería bueno que esto llevara a que las empresas se desenreden de la red de influencia de la política. Es bueno que los negocios mantengan una gran distancia con la esfera política. Hay demasiadas tentaciones involucradas.

- Sin embargo, las empresas defienden su derecho a donar a campañas políticas...

- Los empresarios, como cualquier otra comunidad, tienen el derecho y hasta la responsabilidad de presentar sus preocupaciones e intereses a políticos de todos los partidos. Eso es bueno y legítimo, pero hay una diferencia entre eso y pedir a un gobierno o legislador que tome una decisión específica para favorecer a alguien.

- ¿Se debe regular esa relación a través de la ley?

- Hay una gran tentación para que esto se legisle, pero si hemos aprendido algo en los últimos 30 años es que tanto políticos como empresarios tienen talento para encontrar maneras de saltarse las regulaciones. También son muy buenos para torcerlas a su favor. No deberíamos pensar en la regulación como la primera solución. Una persona moralmente sólida será una barrera mucho más efectiva. Necesitamos que los empresarios entiendan que tienen responsabilidades más allá de generar ganancias para sus compañías. La manera en que conducen sus negocios e interactúan con políticos tiene consecuencias para el bien común.

Lucro demonizado

Para Gregg, los escándalos empresariales son sólo parte de la razón por la que hoy percibe “mucha hostilidad hacia las economías de mercado y el mundo de los negocios”. Otros motivos son la crisis financiera global y la “disrupción” que genera la globalización.

Y, también, la desigualdad. “Yo creo que la desigualdad económica es inevitable y no se debe aspirar a la igualdad económica absoluta. Pero también creo que, mientras más nos enriquecemos, la paradoja es que miramos más las diferencias de riqueza”.

-¿Es un problema la desigualdad?

- Para mí, el hecho de que haya desigualdad de ingresos o riqueza no es un problema por sí mismo. En cualquier economía de mercado abierta y libre siempre habrá desigualdades. La pregunta real es si más personas están saliendo de la pobreza y manteniéndose fuera de ella. Si los ricos se enriquecen y todos los demás también, es una buena señal. La diferencia, para mí, no es tan importante.

- Sin embargo, esa diferencia ha generado movimientos políticos completos. ¿Cómo explica su postura?

- Una forma es hacer que la gente entienda que aquellos que llamamos el 1% están cambiando constantemente. Otra es que un buen conocimiento de economía básica ayudaría mucho a las personas a entender por qué existe la diferencia, por qué deberían preocuparse por ella y por qué no. Si queremos crecimiento económico, hay que aceptar que algunos tendrán más riqueza que otros. No se puede tener una sociedad que florezca, en la que más personas salgan de la pobreza, sin crecimiento. La desigualdad es el precio que aceptamos a cambio del crecimiento.

EStados Unidos y Europa

- Con Trump, ¿ve con optimismo o pesimismo a EEUU?

- Ambos. Por un lado, está eliminando regulaciones y quiere reformar el código tributario. Por otro, es un proteccionista.

- ¿Eso puede generar daño a largo plazo?

- Habría que hacer un daño enorme para que una economía del tamaño de EEUU funcione mal, pero, si comete el error de entrar en guerras comerciales, eso no beneficiará a nadie.

- ¿Qué prevé para la elección en Francia?

- El electorado francés está muy volátil: las encuestas muestran que 36% no votarán o están indecisos. Muchos están desilusionados o quieren ver qué opción es menos mala.

Por Ignacio Gallegos

artículo original


Dr. Samuel Gregg is director of research at the Acton Institute. He has written and spoken extensively on questions of political economy, economic history, ethics in finance, and natural law theory. He has an MA in political philosophy from the University of Melbourne, and a Doctor of Philosophy degree in moral philosophy and political economy from the University of Oxford.